Con el salón de actos del MuVIM lleno hasta la última fila, y con la presencia de notables personalidades del mundo institucional y de la cultura, se desarrolló la conmemoración del 27 aniversario del lanzamiento de la Declaración de Responsabilidades y Deberes Humanos, proclamada en Valencia en 1998. Organizado por la Asociación Valencia/Mediterráneo para la UNESCO, era el acto que ponía el broche final a la Multaqa de las Culturas 2025.
Conducido todo él por Carmen Laínez, en la mesa inaugural Rafael Monzó Giménez, presidente de la Asociación Valencia Mediterráneo para la UNESCO, hizo hincapié en el pensamiento de Federico Mayor Zaragoza en torno a la cultura de la paz, y cómo es una guía necesaria para enfrentar los problemas de convivencia actuales; José María Lozano, presidente del Consell Valencià de Cultura, recordó cómo este organismo refrendó la Declaración de Responsabilidades y Deberes Humanos, y se comprometió a llevar a cabo diversos actos para su difusión. Por último, Francisco Soler Flores, director general de Atención a las Víctimas y Acceso a la Justicia, centró su discurso en la importancia de la mediación como camino hacia una sociedad más ética y más justa.
Josep Carles Laínez, en una intervención en solitario, trajo a la memoria la Declaración de Valencia sobre los Desafíos del Tercer Milenio, elaborada en el congreso del mismo nombre que, celebrado en nuestra ciudad en enero de 1997, trazó las líneas sobre las que se sustentaría el Proyecto Valencia Tercer Milenio-UNESCO, y cómo una de las cuales fue la redacción de una declaración de deberes.

A continuación, la mesa redonda central giró en torno a los recuerdos de la Declaración de Responsabilidades y Deberes Humanos por parte de algunos participantes valencianos en su redacción.

Así, la filósofa Rosa María Rodríguez Magda, quien fuera directora cultural del Proyecto Tercer Milenio-UNESCO, se centró en el articulado del documento, poniéndolo en relación con otras declaraciones y convenios internacionales.
El magistrado José María Tomás y Tío hizo una valoración jurídica del texto, apuntando algunos desarrollos posibles en aspectos como los avances tecnológicos, el control de los conflictos bélicos o el desarrollo de una sociedad del cuidado. Por su parte, la también filósofa Adela Cortina resaltó que la Declaración aporta con detalle cuáles son los estamentos que han de hacer cumplir cada uno de los derechos: sociedad civil, estados, instituciones, individuos… Frente a la polarización actual reclamó el consenso para construir un camino hacia la esperanza.
Por último, el filósofo Jesús Conill resaltó cómo toda declaración es una apuesta por los valores y, en el centro de los mismos, la dignidad humana; así, la responsabilidad responde a un estado adulto del sujeto racional, que huye de cualquier tipo de infantilismo egoísta.
Además de las intervenciones de cada uno de los presentes, se emitió un vídeo de Argenis Angulo, presidente de la Cámara Junior Internacional en 2022, en el que manifestó cómo la Declaración fue inspiración para su labor en el camino de los deberes, siendo una de las acciones de dicha Cámara el intento de que la ONU declare un Día Internacional de los Deberes Humanos.
El acto se cerró con un emotivo recuerdo de Federico Mayor Zaragoza, quien fuera secretario general de la UNESCO el año de la elaboración y lanzamiento de la Declaración de Responsabilidades y Deberes Humanos, la cual contó con su refrendo personal.












