Este título es una apología emocional, porque habla del impacto de los colores en nuestra vida y cómo los utilizamos sin darnos prácticamente cuenta. Los colores son una de las bases del diseño de moda, y en otras muchas más actividades artísticas y profesionales; hay quien te dirá, “ yo no les presto atención”, y está equivocado, tu armario, los colores de tu armario, hablan de ti, e incluso la falta de color, es una clara expresión personal. No es casualidad que elijas las prendas que vas a ponerte según el día, y no solo el tipo de ropa, el color habla de tú estado de ánimo.
Los profesionales utilizan la gama, o círculo cromático, diseñadores, pintores, publicistas, cualquier profesión que envíe cualquier tipo de mensaje, trabaja con esta gama, y está perfectamente estructurada. Los colores primarios, azul, rojo y amarillo, tienen sus complementarios fijos, del rojo el verde, del amarillo, el morado y del azul, el naranja; posteriormente existen los colores secundarios y análogos, y toda esta estructura se utiliza para la creación en distintas disciplinas. También encontraremos colores neutros, cálidos, fríos, que se trabajarán para conseguir los efectos deseados; ya estaréis intuyendo la importancia de saber manejar toda esta gama cromática, que puede influir incluso a nivel físico.
En moda hay una proporción marcada, la del 60,30,10, que se corresponde con la idoneidad de la mancha de color dominante aconsejada, es decir, 60% para la prenda más grande, chaqueta, por ejemplo, un 30% para la prenda en segundo lugar de importancia, que puede ser un pantalón, y un 10% para los complementos. Si esto, lo unimos a la utilización de los colores, mezclando los idóneos, tendríamos un 10% de mezcla del color complementario, con un 60% de su primario, podríamos utilizar un 30% de secundarios y os aseguro que es perfecto. Explicado así, lo de vestir bien, ya no es tan simplón, y sobre todo es anti-influencers, opinólogos varios, que no tengan una buena formación en moda, con la expresión, “es monísimo”, como frase final, a lo que a “mí” me parece, sin mayor fundamento.
El tema es bastante más extenso, pero resumiendo, es aconsejable tener un 70% de prendas en colores neutros, dejando el 30% restante para dar colorido o prendas más de tendencia, esto permite tener un fondo de armario sólido, dando pinceladas puntuales.
Entraríamos en esa parte de quien no sigue tendencias y cree no fijarse en que colores utiliza; pues debo decirte que cuando compras tus prendas, tu personalidad, el carácter, te llevan sin quere a comprar cierto tipo de colores; las personas activas gustarán de colores vivos, amarillos, rojos, naranjas, las más tranquilas seguro las gamas de verdes, azules que son más serenas, los blancos cuando buscamos frescura, limpieza, inocencia, con el negro, autoridad, misterio, elegancia, pero ojo, también tristeza. Los colores engarzan con nuestra forma de ser, incluso en periodos de tiempo donde nuestro carácter está influido, por alguna razón, de forma positiva o negativa. Sin duda el lenguaje del color también marca la impronta que un diseñador quiere expresar en sus prendas, y no es anecdótico, proporciona la información necesaria sobre muchos factores de esa creación, desde personales, culturales, o de cualquier otro tipo.
Los colores son muy importantes, y creo, que no se presta la adecuada atención, porque envían una imagen de ti, al resto de las personas. Si tengo una entrevista de trabajo, utilizaría el azul celeste, ese color emite, confianza, calma, tranquilidad, y el receptor así lo asimila; si quiero denotar seriedad, responsabilidad, utilizaré un traje negro; los colores emiten mensajes sobre la personalidad, y es sensorial, el receptor no puede anularla, porque es innata y la llevamos con nosotros.
Como aficionado a todo tipo de música, desde la clásica hasta el reggaeton, he recordado un ejemplo que me parece aclarador sobre la percepción del color, más allá de la parte cromática, donde el color habla de especificaciones concretas, aquí se describe un sentimiento; en la letra de la canción “Color esperanza”, de Diego Torres, donde dice: “ saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera, pintarse la cara color esperanza” y creo que queda claro cómo esta metáfora expresa claramente, sentimientos, esperanza, voluntad, sin describir un color determinado, es el lenguaje de los colores que elegimos en nuestro camino, que nos definen, los colores de nuestra vida.











