Una versión inédita del Réquiem de Mozart se escuchará en la Sala Iturbi del Palau de la Música mañana viernes a las 19.30 horas, dentro del abono. El sábado, a las 19.00 horas, se repetirá en un concierto extraordinario con el Chor des Bayerischen Rundfunk y la Orquesta de Valencia.
El maestro Alexander Liebreich dirigirá la obra, acompañado por un reparto internacional con la soprano Magdalena Lucjan, la mezzosoprano Stefanie Irányi, el tenor Benjamin Bruns y el bajo Franz-Josef Selig.
Además, el programa incluirá la Musique funèbre del compositor polaco Witold Lutosławski.
Una nueva mirada al Réquiem de Mozart
El director del Palau, Vicente Llimerá, destacó que estos conciertos ofrecen “un programa de gran carga expresiva”. En sus palabras, “une dos partituras con visiones muy distintas sobre la música fúnebre y el consuelo espiritual”.
Asimismo, resaltó el valor de escuchar “una versión revisada por Howard Arman, muy elogiada por la crítica y diferente de la tradicional de Süssmayr”.
La revisión de Howard Arman: claridad y equilibrio
La Misa de Réquiem en re menor, KV 626, revisada por Howard Arman, busca devolver a la obra inconclusa la transparencia y el equilibrio característicos de Mozart.
En esta versión, Arman reduce la densidad orquestal y elimina añadidos posteriores, lo que genera una lectura más clara y coherente. Gracias a ello, el público puede redescubrir los contrastes expresivos de las secciones inacabadas del compositor.
Lutosławski y su homenaje a Béla Bartók
Por otra parte, la Musique funèbre de Witold Lutosławski, escrita entre 1954 y 1958 en memoria de Béla Bartók, representa una de las obras más intensas del autor.
Compuesta para orquesta de cuerda, refleja un estilo que combina rigor formal con una profunda emoción. Aunque carece de texto litúrgico o referencias religiosas, convierte la música en un lenguaje universal del duelo.
Un programa íntimo y profundamente humano
Finalmente, Vicente Llimerá subrayó que “el maestro Liebreich ha diseñado un programa con uno de los mejores coros profesionales del mundo”.
Según el director, el resultado será “un Réquiem diferente, más íntimo y humano, cercano al espíritu original de Mozart”.
Además, la Musique funèbre de Lutosławski añadirá “una reflexión moderna y llena de sentimiento”.












