Hace unos días escuchaba a un afectado por los incendios que han arrasado miles de hectáreas en España. No era un iluminado, no era un tertuliano de plató, era una persona sensata, de esas que aún conservan el sentido común. Se lamentaba de que durante dos mil años la gente pudo ir al monte a por leña, a desbrozar, a llevar al ganado a pastar. Dos mil años en los que se cuidó el bosque, se limpió el sotobosque, se protegió la vida.
Dos mil años en los que la fórmula funcionó.
Hasta que llegaron los autoproclamados «salvadores del planeta«. Esos que se envuelven en la bandera verde, esos que viven de subvención en subvención, esos que dicen amar la naturaleza… pero la abandonan a su suerte. Esos, prohibieron todo aquello que mantenía vivos nuestros montes. El resultado está a la vista: bosques supuestamente protegidos, pero realmente desprotegidos.
De aquellos polvos, estos lodos. O mejor dicho, de aquellas prohibiciones, estas cenizas.
Más de 350.000 hectáreas calcinadas. Décadas para recuperarlas. Vidas humanas perdidas. Familias arruinadas. Y los “ecolojetas” de turno, desaparecidos cuando el fuego arrasaba pueblos y montes.
En Valencia lo vivimos con la Devesa. Un bosque dejado a su suerte durante ocho años de desgobierno de la izquierda: hasta cinco informes de bomberos ignorados, zonas de viviendas rodeadas de maleza y ramas secas, como ya dije en un conocido tweet, «un polvorín junto al mar». Desde que asumimos la Concejalía de Devesa-Albufera hemos hecho lo que ellos jamás hicieron: limpiar, podar, colocar retardantes, proteger a los vecinos. Hemos actuado y seguiremos actuando. Porque cuidar un bosque no es prohibir, es gestionar.
Los datos y la experiencia son claros: el 97% de los incendios son provocados.
Hay 27 detenidos y 86 investigados. Y aun así seguimos con normas que impiden a un pastor entrar con su rebaño, a un vecino recoger leña, a un agricultor desbrozar. El disparate convertido en ley.
Nosotros lo tenemos claro: hay que recuperar el sentido común. Y el sentido común pasa por medidas concretas:
- Recuperar los métodos tradicionales de limpieza de montes.
- Unificar el mando de las emergencias.
- Endurecer las penas para los pirómanos.
- Dar a bomberos y servicios de emergencia medios de verdad.
- Crear un plan nacional del agua que garantice prevención y respuesta.
Sentido común, eficacia y resultados. Lo que durante dos mil años funcionó, debe volver a aplicarse.
Y aquí está la diferencia: nosotros trabajamos y actuamos, mientras otros miran para otro lado.
Por eso, en Vox lo decimos sin rodeos: si queremos bosques vivos, si queremos montes protegidos, hay que dejar atrás la ideología y volver al sentido común.
Cuando algo funciona, no lo cambies. Cuando algo funcionaba, no lo prohíbas. Porque si se prohíbe, luego no nos sorprenda ver el monte convertido en cenizas.
José Gosálbez Payá, Portavoz del Grupo Municipal VOX en el Ayuntamiento de Valencia










