Es ese mes en el que los becarios de todas las televisiones sudan tinta para conseguir “noticias frescas”.
Y peor, si tienen la mala suerte de que surja una noticia de verdad, puede que no convenga, y hay que crear toneladas de disparates para taparla. En otros tiempos, los insectos asesinos eran una baza que tener en cuenta, avispas africanas, mosquitos tigre, arañas plataneras o cucarachas radioactivas. Con eso siempre se podía “meter miedo” y ocupar horas entre “ejpertos” y testimonios de primera mano, por parte de una señora mayor mordida por una voraz araña.
Ahora tenemos polémicas. Tertulianas con aspecto de trabajar en casas de mala nota, opinan de todo, en base a nada. Ex funcionarios “liberados” sindicales, nos aconsejan qué hacer si somos víctimas de un delito, o lo que es lo mismo “no haga usted nada”, déjese.
Los hijos de la “progresía” inundan los platós de las televisiones, para embarrar y dar asco, mientras cobran sueldazos del erario público.
Periodistas, vedets, opinadores, rockeros sexagenarios u octogenarios, se sientan a soltar sandeces aprovechándose de su efímera fama en los ochenta. Opinan de todo, pero no saben de nada. Hay “ejpertos” que lo mismo te hablan de geopolítica, que de la psoriasis. Gente que hace cualquier cosa, con tal de no ganarse la vida honradamente. Su única misión es entretener y aborregar a su público.
El problema, es que ese público cada vez es más escaso, y entre chorrada y chorrada se echa una cabezadita, porque ya tienen una edad.
Para acabar de empeorar el panorama, ahora tienen que lidiar con la feroz competencia de You Tube. Ahí están perdidos. No comprenden las redes.No pueden combatir en esta guerra, porque están desarmados. La técnica de conectar con ellos a distancia, y tapar lo que dicen, aprovechando el mejor sonido de la televisión, ya no cuela. Y no cuela, porque esa conexión la han visto muchísimas menos personas, que el video que les va a calzar como respuesta el YouTuber de marras.
Muy al contrario de lo que las televisiones creen, invitar youtubers a sus programas no les conviene en absoluto. La vieja maniobra del ataque en directo no hace más que evidenciar su desesperación y su falta de argumentos. Mientras, el tipo (el YouTuber) en su casa, con un móvil, puede grabar una ingeniosa respuesta y monetizar un montón de pasta a su costa. Y no solo él, el aludido. Un batallón de colegas y enemigos harán lo mismo. Y esto llegará a millones de personas. Las televisiones no llegan a tanto. Ya no.
Y en cuanto al entretenimiento, You Tube se lleva la palma. Tienes de todo. No necesitan “noticias frescas”.
Tienen opinadores de todos los pelajes, conspiraciones reales o inventadas, conexiones en directo que jamás harán en una televisión pública, como ver ladrones en plena acción en el metro o en cualquier parte.
Y para empeorar aún más las cosas, los actuales programas de televisión son pura propaganda. La política lo inunda todo.
Televisión española era mucho mejor cuando podía hacer publicidad. No solo porque ganaba dinero, un dinero que nos ahorrábamos. Esta contratación de publicidad hacía muchas veces de dique de contención.
Anunciar la venta de apartamentos en la playa, tras una turra de propaganda justificando la okupación, no es lo más conveniente.
Sin embargo, un vídeo sobre okupación en You Tube, siempre casará muy bien con un anuncio sobre alarmas y seguridad privada.
La televisión está en horas bajas, no sé cuántos agostos más, podrá resistir.












