El presupuesto medio que los españoles destinan a sus vacaciones ha aumentado notablemente este verano, situándose entre los 1.200 y 1.400 euros por persona, según los últimos datos analizados por la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Tras varios años marcados por la contención y la incertidumbre, el descanso vuelve a ocupar un lugar prioritario en las economías de los ciudadanos españoles. Sin embargo, este repunte en el gasto no siempre se traduce en viajes más largos o mejores, sino en una subida de precios generalizada, y es que la inflación está presente también en la hostelería, la restauración o las aerolíneas.
“La sensación de que ‘necesitamos desconectar’ nos lleva muchas veces a gastar por encima de nuestras posibilidades, especialmente entre los más jóvenes”, advierte Ernesto Campos, economista y docente en la Universidad Internacional de Valencia (VIU), perteneciente a la red de educación superior Planeta Formación y Universidades. Según su análisis, los menores de 35 años y los hogares con ingresos inestables son los perfiles más propensos a excederse en el gasto vacacional, debido a la presión social, la facilidad de acceso al crédito instantáneo y la falta de experiencia financiera.
Financiar el descanso: una decisión que debe ser excepcional
Desde VIU hacen especial hincapié en que financiar las vacaciones no es una opción recomendable en la mayoría de los casos. De hecho, uno de cada cinco españoles ya recurre a préstamos para costear su viaje de verano, lo que puede derivar en una carga financiera significativa a medio plazo. “Las vacaciones, al fin y al cabo, son un gasto de disfrute inmediato que no genera valor económico futuro, por lo que asumir una deuda para financiarlas puede tensionar nuestras finanzas sin justificación. El descanso debería dar paz, no facturas pendientes”, apunta Ernesto Campos.
Recomendaciones para unas vacaciones financieramente saludables
Entre los consejos clave para evitar sorpresas en septiembre, VIU propone aplicar reglas básicas de educación financiera como no destinar más del 10% de los ingresos anuales o el 30% del ahorro disponible para el presupuesto vacacional. Además, el experto recuerda la importancia de evitar errores comunes como no prever todos los gastos asociados al viaje, como seguros, transporte local o comidas, o abusar de la tarjeta de crédito sin un control real del gasto.
“En el ámbito de la planificación financiera, solemos utilizar el método clásico de la regla del 50/30/20, donde el 50% del ingreso se destina a necesidades básicas, el 30% a ocio y deseos personales, donde entran las vacaciones, y el 20 % al ahorro. Organizar el presupuesto de esta forma permite evitar los excesos impulsivos y preparar con antelación el verano. Guardar una pequeña cantidad mensual específica para las vacaciones, aunque sean 30 o 50 euros, puede marcar una gran diferencia en junio”, afirma el docente de VIU.
Por último, Ernesto Campos recomienda un pequeño “kit de finanzas saludables para el verano”, que incluye:
- Seguro médico y de cancelación para prevenirse ante imprevistos.
- Tarjeta sin comisiones en el extranjero (tipo Revolut, Wise o N26).
- Documentación digitalizada en la nube para contar con mayor seguridad.
- eSIM internacional para evitar costes abusivos en roaming.
- Presupuesto diario limitado y métodos como la “regla de las 24h” para evitar compras impulsivas, que supone no excederse de una cantidad máxima cada día del viaje.









