El problema es que al tiempo que se elaboraba esa maravillosa Constitución “que todos nos hemos dado”, se salvaguardaba la ejecución de delitos por aquellos que los partidos metían en sus listas y usted querido contribuyente, votaba bajo unas siglas y un color. El problema no es que ahora se “informe” convenientemente, ya teníamos a Victoria Prego contándonos las excelencias de la transición.
Esa transición que funcionó por el método de crear una clase dirigente y hereditaria, con la misma élite cochambrosa de siempre.
El problema principal de toda esta distopía en la que nos hallamos sumidos es que se ha librado del peso de la ley, a todo aquel que está incluido en una de estas listas.
Sí, está el tribunal supremo, pero también estaría en la misma línea de “realidad” que la justicia divina.
Es imposible un sistema limpio si hay gente aforada. Es imposible, porque otorgar inmunidad, llama a delinquir sin consecuencias.
Y ahí estamos.
Recapitulemos porque es muy necesario.
Varios gobiernos han caído por casos de corrupción. ¿Cómo no? si existe el aforamiento, que es lo mismo que dar patente de corso a cualquier chorizo capaz de meterse en política.
Tenemos a la UCD, con golpe de estado (de juguete) que gobierna cuatro años hasta que llegan las elecciones. Con un pueblo acojonado por si vuelve una dictadura militar. Gana el PSOE. Con un Felipe exultante y aupado por intereses extranjeros, que cumple su programa (de interés extranjero) a rajatabla. Nos desmantela industrialmente, e instaura la política del vago. “Usted no se preocupe, si se jubila después de la primera comunión, el estado le dará un subsidio que le permita subsistir acudiendo todos los días al bar”. Y a partir de aquí, tenemos el verdadero problema con el sistema de pensiones. Empresas públicas cerradas y jubilaciones con una media de cincuenta y cinco años con sueldo completo. Gente que lleva casi treinta años cobrando una jubilación. El problema no son las pensiones ganadas por muchos. El problema es esa gentuza aforada que ha robado a manos llenas gracias a estas pagas vitalicias. Gracias a estos votos interesados. El problema es que esta gentuza ha concedido pensiones mucho antes de lo necesario. Y ha obtenido el voto interesado de mucha gente.
¿Y que han hecho con ese voto?. Robar. Robar como comadrejas porque estaban aforados. Porque tienen patente de corso. Porque hasta llegar al tribunal supremo, pueden pasar muchas cosas. Y si llega, ya están el partido y sus colegas para indultarlos.
Tenemos casos de sobra para comparar y verificar.
Después del atentado más salvaje que hemos sufrido en España, un PSOE totalmente defenestrado y fracasado tras el éxito ajeno y la corrupción propia y probada, triunfa contra todo pronóstico. Tras ese éxito absolutamente inesperado, se creen invulnerables y comienza el latrocinio sin complejos.
No seré yo quien señale solo a unos y exculpe a los otros. El problema son los aforamientos. Sin ellos, tanto en un lado como en el otro existiría un filtro. Existirían consecuencias.
El problema en este aspecto es que en ese PSOE totalmente defenestrado y sin posibilidad de ganar unas elecciones, se le concedió la “gorra” al más indigno de ellos, con la esperanza de “quemar al bobo” para ganar tiempo. El problema es que el “bobo” en cuestión, resultó ser un ser indecente y un anormal en todos los sentidos, que acabó siendo presidente del gobierno. Un personaje muy oscuro y cuestionablemente relacionado, que durante ocho años “hizo de su capa un sayo” y tras los siguientes años, se dedicó a obtener (presuntamente) beneficio económico para él y su familia, a costa de su anterior cargo político. Saben de sobra a quién me refiero.
Ese que tenía a la purria del artisteo haciendo el gesto de la ceja.
Un tipo que sabía de sobra que la distopía comunista e igualitaria, calaba muy hondo en un amplio sector de la población, esos, que se creen eso de la “igualdad”. No existe la “igualdad”, es mentira. Nunca ha existido y nunca existirá, por el simple motivo de que todos somos diferentes, como nuestras circunstancias. Podemos coincidir en cosas, pero no somos iguales. Muchas cosas nos hacen diferentes. Y lo paradójico es que esta gente, los que claman por esa igualdad, son los más conscientes de estas diferencias.
Existe una gran diferencia entre un político, por bajo que sea su puesto y un ciudadano de a pie. La mayoría entraron en el partido a una edad temprana, y en vez de trabajar, han ido ocupando carguitos cada cuatro años y llevan décadas sin dar un palo al agua con sueldos altísimos. Y esa chusma hará lo imposible por no soltarse de la ubre que los alimenta.
El problema es que no se conforman con vivir “la dolce vita”. El problema es que delinquen. Y cuando los pillan, adecúan las leyes y si eso no basta, van a por jueces, fiscales y medios de comunicación.
Tarde en mi opinión, el poder ejecutivo está reaccionando. Claro, ahora no es una ley que suelta violadores, ni una ley que hace legal el robo de tu vivienda. No, ahora les ha tocado a ellos. Veremos en qué queda todo esto.











