La presidenta de la institución provincial, Marta Barrachina, ha visitado este jueves las actuaciones que se están llevando a cabo en el municipio gracias al Plan Impulsa, cuyo presupuesto total asciende a 228.500 euros. “El conjunto de actuaciones a realizar en Torre d’En Besora forma parte de la hoja de ruta marcada del Gobierno Provincial por la igualdad de oportunidades en los 135 municipios de nuestro territorio”, ha indicado Marta Barrachina.
La dirigente provincial ha conocido, de la mano del alcalde del municipio, David Vicente, las actuaciones de mejora que se van a realizar a través del plan provincial con el que la Diputación de Castellón se marca el objetivo de lograr atender las necesidades de manera real y efectiva, garantizando servicios de calidad a los vecinos y vecinas de la provincia.
Nuevas infraestructuras para un futuro mejor
Dentro de las actuaciones iniciadas, Marta Barrachina ha visitado la obra comenzada para dotar de una zona de aparcamiento en Los Vilas. Esta actuación se suma a las otras dos incluidas en el Plan Impulsa: la instalación para el saneamiento en Mas de Centelles y actuaciones urbanísticas en el núcleo urbano.
“El Plan Impulsa en Torre d’En Besora es un ejemplo de nuestro compromiso con los pueblos más pequeños de la provincia de Castellón, nuestra razón de ser, y por ello, apostamos porque el conjunto de la provincia sea competitivo y cuente con las mismas oportunidades y servicios”, ha incidido la presidenta de la Diputación.
Más recursos, menos burocracia
El Plan Diputació Impulsa destaca por más recursos, más libertad y menos burocracia. Un plan que cuenta con un presupuesto de 31.716.060 euros para los ejercicios 2024-2025; un plan bienal que permite a los municipios ejecutar obras de mayor envergadura.
Destacar también que el Plan Diputació Impulsa va directo a los municipios para obras, inversiones y gasto corriente. La Diputación Provincial ha aumentado los recursos, incrementando la consignación en aproximadamente un millón de euros respecto al anterior plan.
Otra de las características destacadas es la posibilidad que tienen los ayuntamientos de destinar hasta un 40% del plan a gasto corriente, mientras que un mínimo del 60% debe dedicarse a obras. El gasto corriente contempla recursos necesarios para el funcionamiento de los servicios públicos municipales, asegurando así la calidad de vida de los vecinos.






