La red social X (antes Twitter ) es una constante fuente de todo tipo de polémicas. La aparente libertad de expresión, anima a muchos a soltarse la melena y dar rienda suelta a su odio. Es el caso de David Calvo del PSPV, que nos ha regalado una amenaza muy clara con un twit este miércoles.
“Mazón está a una mentira de convertir los insultos que recibe por las calles de Valencia en hostias como panes. El que avisa no es traidor”.
https://x.com/davidcalvoarq/status/1894643309227741685?s=48

Una amenaza, un claro llamamiento a que cualquier ciudadano agreda al presidente de la Generalitat. Veámoslo de otra forma y cambiemos los nombres.
- “Sánchez está a una mentira de convertir los insultos que recibe por las calles de España en hostias como panes. El que avisa no es traidor”.
¿Qué tal? ¿Cómo os suena señores del PSPV? O mejor:
- “David Calvo está a un twit de convertir los insultos que recibe en X en hostias como panes. El que avisa no es traidor”.
Un político debe tener mucho cuidado con lo que escribe.
Un político representa como mínimo a quienes le dan su voto, si está en la oposición, y representa a todos, votantes o no, si gobierna. Es muy grave que se incite a la violencia contra el adversario político. Es indecente que se puedan leer cosas así de un representante público. Es vergonzoso que hayamos llegado a esto. Es inmoral.
Desde la catástrofe en L’Horta Sud, lo que han demostrado es que, por volver al poder, un poder que les fue arrebatado en las urnas, son capaces de cualquier bajeza.
Se han intentado aprovechar del dolor de las víctimas para desgastar un gobierno que, te puede gustar más o menos, pero fue votado por una mayoría. Obvian que gran parte de la catástrofe es culpa de sus políticas “verdes” (que más bien son negras). Han obviado que durante las dos legislaturas en las que el pueblo los eligió, no movieron ni un dedo para realizar las obras que hubieran minimizado los efectos de la riada.
Han obviado, que muy lejos de hacer algo útil a este respecto, estuvimos a un suspiro de que desmantelaran el plan sur, que es lo que ha salvado la ciudad de Valencia, para convertirlo en uno de esos “jardines” dónde anidan los que vienen ilegalmente, y todo tipo de “especies”.
Están a lo suyo, que es volver a la poltrona. La gente les importa una higa, y más allá de que coreen sus consignas en una manifestación, o peor, que le tomen la palabra y empiecen a agredir a los políticos que no son de su cuerda, les importamos un comino.
La izquierda está rabiosa porque durante décadas nadie les ha presentado batalla dialéctica ni cultural. Están acostumbrados a ser los “poseedores de la verdad absoluta” y estás con ellos, o estás contra ellos.
El nivel de intolerancia y totalitarismo que están alcanzando es muy preocupante. La realidad paralela en la que viven, también. De espaldas a la gente, en vez de ser decentes y ocuparse en ayudar y hacer cosas útiles, no son capaces de nada que no sea valerse de las desgracias ajenas e intentar sacar rédito político. Qué diferente sería si en vez de hacer oposición de sofá y Twitter, se hubieran puesto a ayudar desde el primer día a la gente.
Cómo hubieran recuperado parte del “terreno” perdido, si en vez de intentar aprovecharse del justo cabreo Valenciano, alentando a la violencia, los hubiéramos visto limpiando garajes.
Donando parte de sus abultados sueldos para comprar electrodomésticos y enseres para aquellos que los han perdido. Pero no, “no es lo mismo predicar que dar trigo” y estos comunistas de caviar solo saben de predicar. De actuar y trabajar ya han demostrado durante las últimas legislaturas, que no tienen ni idea.
Valencia es un caos circulatorio, de noche es una cueva y el centro de la ciudad parece Kandahar en algunas zonas y en otras San Gerónimo de los charcos. Y es por esto y muchas otras cosas, por lo que perdieron el gobierno de la Generalitat. Incitar a que le propinen hostias como panes a Mazón solo abriría la veda para que las recibiera él mismo, o peor, para que se organizaran riñas, que es ya ¡lo que nos faltaba!
Un palo de escoba volando, es una terrible arma de la turbo-ultraderecha. Un palo de escoba entre un ejército de guardaespaldas es peligrosísimo (pero que nadie se preocupe, él está bien) ¡Cómo lloraban aquel día! Ya no lo recuerdan. Ya no recuerdan la turra que dieron. Ahora, hacen lo único que saben hacer, reptar hacia la poltrona arrastrándose. Da lo mismo que sea una amenaza, da lo mismo que sea una incitación a la violencia. Su fin, justifica sus medios.
De la omisión de socorro de la cual es responsable Sánchez no dicen ni pio.
De la pésima o nula gestión de Ribera, tampoco. De las reuniones telemáticas de Bernabé para no mover “el bullarengue” ¡nada!. De la tardía y anémica actuación de Robles y Marlaska, como mucho, mienten. Del ninguneo de su jefe a esta comunidad no hablan, de la apertura de Forata, del silencio de horas de la Confederación Hidrográfica del Jucar,… tampoco. Por eso, como no quieren hablar de lo importante, se dedican a amenazar al adversario.










