Hace más de diez años, en 2012, dos recién graduados en historia abrían las puertas de la primera librería de Benetússer. Se trata de Jorge Cabezas Montañana y su esposa, Laia. Los jóvenes, en el contexto de la crisis que estaba azotando el país en aquellos tiempos, estaban contemplando emprender otro camino en otro país. Tenían varias opciones, Alemania, Inglaterra, pues los dos hablan varios idiomas. Pero la vida tuvo otros planes y se dieron cuenta que en su propio pueblo no existía ninguna librería.
“Nuestra idea era que la gente no tuviera que irse a Valencia para solucionar sus problemas de librería y de papelería y asegurar que tuviera todas las necesidades cubiertas”, explica Jorge. Así nació Somnis de paper. El librero admite que abrir el negocio fue una apuesta y les costó varios años llegar a tener cierta repercusión, pues “apostar por la cultura en España siempre es complicado”.

Pese a esto, consiguieron pasar las fronteras de su pueblo, llegando a dar servicio también a otros municipios. Más allá de un lugar donde se venden libros, el matrimonio consiguió crear un espacio cultural, con clubes de lectura, talleres, presentaciones e incluso microteatro. “Lo veíamos como un sitio de encuentro”, cuenta Jorge a quien hemos encontrado en su librería junto a su esposa para ver cómo avanzan las obras. El espacio que crearon, al igual que muchos otros negocios, quedó devastado el 29 de octubre, cuando una riada golpeó los pueblos cercanos a Valencia.
La riada: el día en el que todo cambió
Jorge recuerda como aquel día recibió una llamada de su hermano advirtiéndole de que las calles se estaban empezando a inundar. Pensando que el agua no llegaría más allá del tobillo, el librero fue hacia su negocio para “levantar un poco”. Sin embargo y pese a su certeza de que la situación no era preocupante, para llegar a la librería no había luz. “Me iba alumbrando con el móvil”, explica. Subió algunas cajas para que no se mojen.
Poco a poco el agua subía, pero seguía sin preocuparse demasiado. Según relata “Benetússer estaba seco, no había llovido nada”. Cerró el establecimiento, viendo como empezaba a entrar el agua, pero seguía pensando que no era tan grave. Hasta llegar a su casa, que está a cinco minutos de la librería, el agua le llegaba hasta las rodillas. Al final alcanzó los dos metros.

“Salvamos unos 300 libros de 8.000”
Cuando pudieron volver a la librería, una semana después, ya no quedaba casi nada. “Nos encontramos sillones de casas, mesitas de noche”, relata Jorge. La pérdida total supera los 100.000 euros en daños. “Todo lo que estaba al alcance del agua o a un metro setenta más o menos, todo se mojó, se llevó el agua o se cayó de las estanterías. Conseguimos salvar unos 200 o 300 libros de 8.000”, explica el propietario de Somnis de paper.
Ahora, tres meses después, tienen que afrontar la renovación y el pago de los libros que se perdieron. En cuanto a las ayudas recibidas, Jorge comenta que “las primeras ayudas que recibimos fueron a nivel nacional, del Ministerio de Cultura, luego había algunas inversiones privadas, y de la Generalitat, que han sido las últimas.
A pesar de las dificultades, Jorge se muestra optimista y espera que a finales de abril puedan reabrir sus puertas. Su objetivo es seguir con las firmas y las actividades que hicieron de la librería un espacio de encuentro para los apasionados de la lectura.

La librería no volverá a ser la de antes, como tampoco lo hará su pueblo. Quieren, sin embargo, aprovechar la reforma para hacer aquellos cambios que les hubiera gustado hacer en un principio, pese a que las circunstancias no son las más felices. “Los cambios van a ser grandes porque hablamos con los arquitectos para que vean que todo estaba bien y al mismo tiempo nos han ayudado a hacer la reforma”, explica.
Tendrán que reconstruir básicamente desde cero. Los cristales del establecimiento, pese a ser blindados, se rompieron por la fuerza del agua. “Nos dijo una vecina que puede que un coche haya chocado”, cuenta Jorge. Todo aquello que estaba a menos de un metro y medio fue llevado por el agua.
Fuera de Ruta
Jorge y Laia no perdieron solamente la librería, sino también los libros de su editorial, Fuera de Ruta que nació en 2017. Fue otra gran apuesta, pero su amor por los libros los hizo querer indagar también en el mundo de la edición. Un mundo en el que es difícil penetrar y con el que sus amigos les decían que iban a perder dinero. El propio nombre hace referencia justamente a que están fuera del camino, de lo establecido.
«Para mí, ‘fuera de ruta’ significa, en parte, el tipo de publicaciones que intentamos editar y, también, ir un poco a contracorriente”, Jorge Cabezas.
Con formación y cursos han llegado a publicar libros que están fuera de los cánones, donde la literatura se mezcla con la historia o la política. “Tenemos una distribuidora en Madrid que se encarga de la distribución en toda España, pero la sede física de la editorial sigue siendo el garaje de nuestra casa”, explica Jorge. Esta situación les ha obligado a detener la edición de libros y todas las actividades relacionadas con el negocio de momento.
El apoyo moral, vital
Igual que en el resto de pueblos afectados por la riada, los voluntarios hicieron un gran trabajo en Benetússer y en Somnis de paper. Sobre todo los primeros días estuvieron llenos de incertidumbre, nadie sabía qué hacer. “Había solo barro e incertidumbre, se vivía súper solo.”, relata Jorge Cabezas. Fue también durante aquellos días que se dio cuenta de que nadie estaba preparado para lo que pasó.
Lo que les motiva a seguir son aquellas personas para las que los libros y la cultura son igual de importantes que para ellos. “Al principio, la gente comenzó a comprarnos libros, pero llegamos a pedir que no lo hicieran porque no sabíamos exactamente en qué situación nos encontrábamos, especialmente a nivel fiscal y laboral.”, explica el librero. Finalmente, no cesaron su actividad en la librería gracias al apoyo del público.
En aquellos momentos en los que no estaban seguros de si valía la pena seguir fueron los ánimos de los lectores los que les impulsó a continuar con el proyecto. Se trata de personas para las que Somnis de paper significa mucho. “Cuando empiezan a llegar mensajes de ese tipo, especialmente de clientes habituales, es algo realmente especial. Mucha gente nos ha querido ayudar con donaciones o comprando libros”, cuenta Jorge emocionado.
«Creo que ese fue el punto de inflexión, justo cuando estábamos en nuestro peor momento. Ver cómo, poco a poco, llegaban tantas muestras de ánimo y apoyo nos dio fuerzas para seguir adelante», cuenta Jorge. A pesar de las dificultades y los desafíos económicos, él y Laia no quisieron rendirse. No hubo demasiadas dudas; tenían claro lo que debían hacer: seguir adelante.










