El diseño de una prenda es el inicio de todo el proceso de elaboración hasta alcanzar la fase final. Aquí juegan las habilidades profesionales adquiridas, el talento y una gran dosis de imaginación. Hay que desarrollar el concepto y contar una historia sobre el sentido de esa prenda.
Esta semana acudí a un desfile que realiza Andrespert, escuela valenciana de diseño y primera en patronaje industrial. Maria José Andrés, su directora, me explicó cómo esta empresa lleva tres generaciones formando a patronistas y diseñadores. Sigo descubriendo valores dentro del mundo de la moda valenciana, como es el caso de esta escuela. Ofrecen un curso que dura un año, impartido en esta ocasión por la diseñadora Eva Lahuerta, y se cierra con este desfile, donde participan los alumnos, la propia escuela y algún diseñador consagrado, en este caso Miguel Llopis, que además desfilará en esta próxima edición de la Mediterránea Fashion Week y fue asimismo alumno de esta escuela.
En esta ocasión, con modelos de la valenciana Immodel Agency, presentaron sus diseños Alba Besalduch, Úrsula Corcoles, Silvian Eslaniceanu y el escritor Josep Carles Laínez, que con esta colección añade una muesca más a su currículum artístico y literario.
Precisamente Laínez ofrece esa parte necesaria de sensibilidad para la creación artística, que él definió tras finalizar el desfile “como una experiencia humana y artística muy hermosa”, en la cual su motivación ha girado en torno a su novela más reciente, “Alma” (Ontheroad, 2024).
En el carrusel final, junto a las modelos, se reflejaba en sus rostros la mezcla de sentimientos de lo vivido: alegría, ilusión, nervios, al haber presentado una parte íntima de sí mismos de forma pública. Diseñar aflora las partes personales más internas.
La parte creativa es la más ilusionante, pero sin olvidar, como explicaba el gran creador de moda Roberto Verino a unos jóvenes diseñadores en su conferencia “Roberto Verino de la A a la Z”, que “hay que adecuarla a la parte comercial”. Contaba en tono irónico que él tiene una fábrica en Verín y sus trabajadores tenían la mala costumbre de comer todos los días.
Crear permite desarrollar al máximo el talento, pero hay que alcanzar a un público objetivo para poder mantener una actividad empresarial solvente.
Disfrutamos en nuestra tierra de magníficos diseñadores, y quiero destacar a uno, Francis Montesinos, un diseñador absolutamente avanzado a su tiempo y que dio un giro importante a los estilismos establecidos en su época. Sus desfiles generaban una gran expectación, y sin duda eran algo más que desfiles: eran auténticos espectáculos muy esperados.
Cualquier diseño pasa por investigación y búsqueda de inspiración, bocetos y desarrollo de conceptos, creación de prototipos y selección de materiales, producción de muestras y pruebas, finalizando con el refinamiento y producción final.
Todo un gran proceso que encontrará o no un público fiel que entienda su mensaje, misión muy complicada, llena de matices y de gran dedicación.
Feliz Navidad y que las musas os acompañen.









