tristeza, duelo

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Lo llevo notando desde hace unos días… Me siento triste y desanimada.

Si bien me sigo aferrando a la idea de que todo no ha acabado, que aún existe la remota posibilidad de poder arreglarlo, aun a sabiendas que esto no puede ser…

El hecho incontestable de que él no aparece, que no sé nada de él desde hace ya varios días, alimenta mis peores presagios: la relación está rota y no hay marcha atrás.

Y eso choca directamente con mi inconsciente: que sigue haciendo de las suyas para seguir engañándome y decirme lo contrario…

Estoy luchando contra el autoengaño, que no es nada beneficioso para mí.

¿Las consecuencias de esta lucha?: la enorme tristeza que siento.

Ahora sí que lloro. Lloro mucho. Le extraño, siento su ausencia y su lejanía.

Recuerdo los momentos que pasamos juntos y ahora los veo como un pasado que no volverá a repetirse jamás… Jamás, que palabra tan dura.

No tengo ganas de nada: no quiero salir, no mantengo casi contacto con mis amigos…

Sólo me apetece estar sola.

Sé que de alguna manera esto es normal. La tristeza que siento forma parte del camino que inicié cuando mi ex pareja decidió no seguir a mi lado.

Pero no puedo dejar que esta tristeza se alargue demasiado en el tiempo.

Me dejaré sentir esta sensación, que aunque es desagradable, es necesaria. Pero cuando lo considere oportuno, tendré que ocupar este tiempo ocioso que tengo en algo que me aporte algo positivo.

¿Por qué no es bueno que ocupe ahora mismo mi tiempo con otras actividades para no sentir la tristeza que tengo?: Muy sencillo. Porque es demasiado pronto todavía y si me mantengo ocupada en este mismo instante, no podré vivir esta etapa del duelo. Me la saltaré. Y cuando nos saltábamos las etapas… más  pronto o tarde,  las pagaremos.

Tendré que tener paciencia con esta situación. Sé de sobra que esto tiene fecha de caducidad… cuando me sienta con fuerzas ocuparé ese espacio que antes ocupaba mi ex, y que un buen día decidió dejar vacío…

Ruptura sentimental

Ruptura sentimental