Paris, último escenario de la revolución interna de la moda

El rosa candy Chanel ParisEl rosa candy es uno de los colores elegidos por Chanel para su colección Otoño/Invierno 2016

Paris, último escenario de la revolución interna de la moda. El tren ha llegado a su destino. ¿Última parada? Paris. La capital de la costura, de la elegancia y del romanticismo ha vivido su Semana de la Moda del 2 al 9 de Marzo. Ocho días que, sin duda, pasarán a la historia. Y es que, además de conocer las nuevas propuestas para la temporada Otoño/Invierno 2016, la pasarela francesa ha sido testigo del primer (y acertado) desfile de Demna Gvasalia para Balenciaga y del que podría ser el último de Hedi Slimane para Saint Laurent. Un episodio más del Juego de Tronos particular que está viviendo el sector y que ha dejado en el limbo a firmas tan icónicas como Dior o Lanvin.

La noticia bomba de la semana ha sido, precisamente, el posible nombramiento de Bouchra Jarrar como nueva directora creativa de Lanvin. Tras la salida del carismático y talentoso Alber Elbaz, varios nombres habían sonado para sustituirlo, pero parece que ni Erdem Moralioglu ni Simone Rocha serán finalmente los elegidos. Los rumores apuntan que Jarrar –más conocida por su estética deportiva– podría convertirse en la nueva cabeza pensante de la línea femenina de la maison, mientras que la masculina seguiría a cargo del holandés Lucas Ossendrijver.

De cualquier forma, la llegada de un nuevo director creativo a Lanvin que dote a las colecciones no sólo de innovación y precisión técnica, sino también de esa emoción que caracterizaba a Elbaz se ha vuelto materia urgente para los expertos. La delicadeza del exLanvin empieza a echarse de menos, igual que la maestría de Raf Simons al frente de Dior, que sigue apostando por su equipo a falta de un relevo.

La firma que sí puede presumir de estar viviendo un momento de gloria es Valentino, que ha cerrado su ejercicio de 2015 con un aumento del 48% en sus ventas, lo que supone un ingreso de nada menos que un billón de dólares. Una auténtica locura si tenemos en cuenta el contexto de crisis e incertidumbre que, supuestamente, asola la moda. La apertura de 30 nuevas boutiques y las siempre acertadas propuestas de Maria Grazia Chiuri y Pierpaolo Piccioli son la receta del éxito de la casa italiana.

Piccioli es de los que cree que si la moda es arte, las prendas deberían despertar emociones. Y lo consigue cada vez que pisa la pasarela. Igual que Karl Lagerfeld, que tiene el don de convertir la visión de Coco Chanel en algo actual, moderno e innovador. En esta ocasión, el maestro alemán ha permitido ver los diseños con detalle al crear una sola fila de asientos para su desfile. Si el objetivo era devolver a las prendas el protagonismo que se merecen, estamos completamente de acuerdo con la propuesta. No obstante, parece que la revolución de Instagram podría tener algo que ver en todo esto. Hasta las editoras más reputadas son fieles usuarias de la red social y la posibilidad de fotografiar la colección de Chanel a dos palmos de su smartphone, significa toda una revolución.

Definitivamente, el marketing está ganando la partida a la moda. Que se lo pregunten a Olivier Rousteing, director creativo de Balmain, que se convirtió en trending topic tras intercambiar el color de cabello de las modelos para su desfile. Más que modelos, estrellas mediáticas, como Kendall Jenner, que cuenta con más de 50 millones de seguidores en Instagram. Rousteing, brillante creador y artífice del show, no llega a los 3 millones. Curioso, ¿no?

Articulo colaboración de Cris Pastor