Las mujeres, filosofía, pensamiento y flores

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Las mujeres, filosofía, pensamiento y flores son conceptos que encontramos siempre unidos de una forma u otra. Justine ha sido una clara precursora de la filosofía femenina. Sus escritos y pensamiento no sólo revolucionaron a los sectores más conservadores de su época sino que crearon escuela. Justine abrió el camino que otras mujeres deberían seguir. Actualmente, esta corriente está bien establecida y sus frutos son ya sólidos. Sus teorías compiten en primera línea y son comparables a las de los más grandes filósofos de todas las épocas.

Este apartado pretende, pues, mostrar lo que se ha ido haciendo, desde entonces hasta ahora, en los diversos campos del conocimiento humano. Para ello, hemos recopilado algunos textos que resultan paradigmáticos a la hora de hacer una aproximación al pensamiento femenino. Las mujeres han entrado en los campos de investigación filosófica, han hecho suyas las distintas disciplinas, y han arrasado.

Ejemplo de ello son:

“Todo extremismo destruye lo que afirma”. María Zambrano

“Un hombre que lee, o que piensa o que calcula, pertenece a la especie y no al sexo; en sus mejores momentos, escapa incluso a lo humano”. Marguerite Yourcenar

“Reconocer nuestra propia invisibilidad significa encontrar por fin el camino hacia la visibilidad”. Mitsuye Yamada

“A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallos; a las mujeres, por sus éxitos”. Lois Wyse

“Yo no deseo que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas”. Mary Wollstonecraft

Hay momentos en los que las palabras se nos quedan cortas. El lenguaje natural se ve sobrepasado por la realidad, que es más rica, a la hora de expresar nuestros sentimientos o, incluso, nuestro pensamiento. En estos casos, un recurso siempre eficaz para hacer llegar nuestro mensaje, son las flores.

Las flores nos acompañan, por tradición, en las grandes ocasiones de nuestra vida: en los nacimientos, en los bautizos, en las bodas, en los entierros… Enviar flores a alguien -hombres o mujeres- es hacerle un homenaje, agradecerle algo o mostrar nuestra estimación.

Es imprescindible, pues, conocer las reglas de uso de este maravilloso y desconocido lenguaje (código), así como el significado de sus componentes (mensaje), para garantizar una correcta comunicación.

“Te soy fiel” = Aciano.

“No confío en ti” = Adormidera.

“Me has decepcionado” = Alelí.

“Calmaré tus penas” = Caléndula.

“Ardo de amor” = Capuchina.

“Te quiero” = Crisantemo Rojo.

“Eres pura” = Flor de Lis.

“Eres injusta” = Genciana.

“Me tienes esclavizada” = Geranio.

“Eres mi primer amor” = Hierba doncella.

“Te deseo” = Junquillo.

“Contéstame” = Lavanda.

“Me estoy enamorando” = Lilas.

“Eres frívola” = Lirio del valle.

“Adiós para siempre” = Margaritas.

“Eres incapaz de amar” = Narciso.

“No me olvides” = Nomeolvides.

“Eres cruel” = Ortiga.

“No pienso más que en ti”= Pensamiento.

“Me alivias” = Petunia.

“Tu belleza es inocente” = Rosa Blanca.

“Mi amor es apasionado” = Rosa roja.

“Piensa en mí” = Trébol Blanco.

“Mi amor es sincero” = Tulipán.

Hay que tener en cuenta (contexto) que no deben ofrecerse flores a quien nos invita por primera vez o a quien vive en el campo. En las demás ocasiones, lo ideal es mandarlas, el día del encuentro, a través del mismo florista o de un mensajero; eso sí, adjuntando al ramo una nota.

Sin embargo, tratándose de una persona allegada, podemos llevarlas nosotros mismos, si el encuentro es al mediodía, para una comida, jamás para una cena. Si esto no es posible, podemos mandarlas al día siguiente; o en los sucesivos, si quien debe recibirlas ha de partir y no podrá ocuparse de ellas.

Es importante saber que, en el caso de las rosas, éstas deben ofrecerse en número impar, y que nunca hay que ofrecerlas de color rojo a una joven. Y en el caso de un enfermo, hay que procurar enviarle flores poco perfumadas.

Deseo que todos los días sean un “feliz día de la mujer…” da igual que trabaje o no.