La valenciana Oncovision comercializa un PET que puede detectar el cáncer de mama un año antes de ser visible

PET (Tomografía por Emisión de Positrones) de OncovisionFoto: Oncovision

La empresa valenciana Oncovision ha comercializado un PET (Tomografía por Emisión de Positrones) que puede detectar el cáncer de mama “hasta un año antes de ser visible” y consigue identificar lesiones cancerígenas “minúsculas” del tamaño de “una cabeza de alfiler, incluso en mamas muy densas”.

El sistema de diagnóstico, denominado ‘Mammi PET’, actualmente está presente en el Hospital General de Valencia, en varios hospitales de España y recientemente ha sido adquirido por el Servicio Tecnológico de Servicios Sanitarios (ITSS), situado en la Unidad de Medicina Nuclear de MD Anderson Cancer Center Madrid, según ha informado Oncovision en un comunicado.

El director Médico de ITSS, Juan Carlos Alonso Farto, explica que las técnicas tradicionales muestran una imagen anatómica de las lesiones, mientras que la imagen molecular PET “proporciona una imagen funcional que facilita información decisiva al saber cómo se comporta el tumor o su metabolismo”. Sin embargo, ha advertido de que esta técnica “no sustituye a ninguna de las existentes, las complementa”.

ESPECIALMENTE ÚTIL EN JÓVENES CON ANTECEDENTES FAMILIARES

‘Mammi’ es un PET dedicado a la mama, con alta resolución clínica, que permite identificar lesiones muy pequeñas incluso en mujeres con mamas densas. Así, resulta fundamental no sólo en la exploración y diagnóstico sino también en la evaluación del tumor y su tratamiento.

“Con esta tecnología, única en el mundo en alcanzar la máxima resolución clínica, el índice de supervivencia del cáncer de mama podría llegar al 100%, al detectar el tumor en fase muy precoz”, ha insistido el especialista, quien ha hecho también hincapié en que el equipo es útil para la detección precoz en grupos de riesgo, especialmente en mujeres jóvenes con antecedentes familiares y/o genéticos

RADIACIÓN MÍNIMA

Este sistema está compuesto por una camilla con un orificio. La mujer se tumba boca abajo e introduce un pecho, que queda colgando. Una anilla del sistema PET se ajusta alrededor de la mama, sin oprimirla y por tanto sin causar dolor, y el lector refleja, en una imagen tridimensional y en color, si hay o no actividad celular cancerígena en la mama y en las zonas circundantes.

El diagnóstico se realiza con una radiación mínima y una precisa localización, al interpretar el consumo de glucosa que realizan las células. La prueba no supera los 20 minutos de duración.