La dependencia emocional

La dependencia emocional surge del miedo a sentirnos que no valemos lo suficiente. Es un sentimiento que nos convierte en personas incompletas si la otra parte de la pareja no está cerca, e incluso conlleva a la incapacidad de vivir solo/a.

Este apego patológico crea unas relaciones desequilibradas y conflictivas en el subconsciente que en demasiadas ocasiones impide a la persona afectada a desarrollarse personalmente.

Una relación de pareja se debe basar en el amor principalmente, es decir, dos personas están juntas por el placer de compartir con el otro aquello que cada uno es y que le hace sentir bien consigo mismo; no para que uno de los dos complete las carencias emocionales que no ha sabido desarrollar el otro. De esta manera debemos vivir en pareja sintiéndonos seres completos y libres, donde interactuemos para intercambiarnos sentimientos y sobre todo momentos.

Como en la mayoría de las cosas, a la hora de hablar de amar y depender, existirán ciertos grados de dependencia, por lo que resulta fundamental que uno detectará cómo le afecta a él o ella este tipo de relación y de qué manera le impide su desarrollo personal sano.

La dependencia emocional puede llegar a convertirse en un trastorno por apego patológico donde la persona que lo padece presenta diferentes perfiles.

En ocasiones el perfil de este paciente es el de una persona que se muestra segura, pero, en realidad, bajo esa falsa apariencia de seguridad, es incapaz de relacionarse desde un plano de igualdad con el otro. Por otra parte existen las personas que emocionalmente son más frágiles porque pueden haber vivido una infancia difícil, con ausencia física o emocional por parte de alguno de los progenitores. Esto les convierte en un sujeto donde madurar emocionalmente se le hace muy difícil sin la ayuda de un profesional. También están los casos donde estas personas dependientes emocionalmente han tenido una relación de pareja dañina, con graves con carencias emocionales.

El patrón del miedo por parte de uno de los miembros de pareja puede hacer de forma inconsciente y automática que los dos miembros de la pareja se conviertan en co-dependientes; y basen su relación en la fragilidad emocional, donde ninguno de los dos disfruten plenamente de amar, ni de ser amados.

Algunos de los síntomas que nos pueden dar la alarma en estos casos de dependencia, se pueden identificar a través de las frases en labios de quienes la padecen; “Sin ti no soy nada”, “Con lo bien que estamos los dos solos, no necesitamos a nadie más”, ¿Dónde estás, con quién estás, qué haces, piensas en mí?, “Por favor no me dejes, cambiaré, si me dejas me muero“…

Todas estas frases buscan condicionar emocionalmente a la otra mitad y conllevan una tendencia a que la relación sea exclusiva y aislada de cualquier relación con la familia o los amigos. También los controles excesivos mediante el teléfono o del mismo whatsApp son un síntoma de inseguridad y de deseo de afecto constante.

No obstante, ante una misma situación de desamparo o incluso de heridas emocionales, las personas desarrollan estrategias distintas, según el tipo de carácter.

El primer paso y más difícil, es el propio de reconocer que somos dependientes emocionalmente, pero aun reconociéndolo seguramente necesitemos recurrir a un profesional psicólogo para que nos ayude a tomar conciencia de la situación que estamos viviendo y que nos muestre que el sufrimiento es evitable, además el profesional de dará unas pautas que le ayudará a saber cuáles son las heridas que le causa esa patología, y le dará las herramientas necesarias para subsanarlas.

Texto por Tony Crespo