Detrás de cada sonrisa hay una historia que contar

 

Cada día nos topamos con cientos de personas anónimas en la calle, en el metro, en el autobús o en un bar; Personas que como nosotros, tienen una historia a sus espaldas que en ocasiones merece ser escuchada. En una situación social y económica en el que el ser humano cada vez están más alienado y dependiente de lo material, surge el proyecto “Common Greatness”, una mezcla de fotografía e historias personales que pretende demostrar la importancia de ser felices.

La estructura es muy sencilla: una fotografía en primer plano, en blanco y negro, donde aparece una persona anónima sonriendo a la cámara. Tras esa foto encontramos una historia, contada por el propio protagonista, en el que cuenta sus motivos para ser feliz y sonreír a pesar de las adversidades que se le han ido presentando en el camino. Así nace “Common Greatness”, una iniciativa que busca mostrar la “grandeza común” que todas las personas compartimos independientemente de la condición social.

David Rota, un joven fotógrafo aficionado es el artista que está detrás de este proyecto, y él mismo nos cuenta cuál es la esencia de su trabajo, las dificultades que se le presentan y qué podemos hacer si queremos que nuestra historia sea un motivo más para hacer sonreír a los demás.

 

¿Cómo surge idea de crear el proyecto de “Common Greatness”?

Yo me dedico desde hace tiempo a la fotografía de forma aficionada, y desde siempre me he sentido muy cercado a la gente y a escuchar lo que los demás tenían que decir. La idea surge como una mezcla de mi afición por la fotografía y el hecho de querer estar cerca de las personas, y un poco también por el tema de la crisis económica. Esta crisis se ha convertido en una crisis de valores, hemos perdido la noción de hablar entre nosotros, de conocernos como lo que somos y no por lo que poseemos. Intento recuperar el hecho de que la gente hable y que sepa que tiene valor por sus propias historias más que por los objetos que pueda poseer.

¿En qué consiste esta iniciativa de fotografía social?

La persona que quiere participar viene a mi casa y me cuenta lo que quiere de sí misma. Yo no hago preguntas ni tengo nada escrito, básicamente porque muchas veces no conozco a la persona que va a venir. Simplemente me cuentan lo que quieren sobre ellos, y luego les hago una fotografía. La foto busco que sea un retrato íntimo más que una fotografía de carnet, luciendo una sonrisa. Tras escucharles, transcribo la historia y le doy forma, para más tarde enviársela a la persona para que me dé el visto bueno. Una vez la persona está conforme, publico tanto su foto como su historia en la página de Facebook del proyecto.

¿Cuántas personas han participado por el momento?

Ahora mismo tengo 42 historias en total, de las cuales hay publicadas 37. El resto estoy esperando que los protagonistas me confirmen la transcripción de la historia y me permitan publicarla.

¿Qué requisitos son necesarios para formar parte de “Common Greatness”?

Simplemente tener ganas de contar algo de uno mismo.

A la hora de encontrar protagonistas para el proyecto, ¿buscas las historias, o van ellas a ti?

Por lo general busco yo a las personas, aunque sí que he tenido algún mensaje en las redes sociales de gente interesada en hablar conmigo ¡pero mi intención es que haya muchas más! En principio las encuentro a través de amigos de amigos o cosas de alguien que conozco y le pido que venga a contármelo al estudio. Todo el mundo tiene algo bonito que decir, aunque quizás piense que no es así. Las personas tendemos a desvalorizas nuestras propias historias cuando en realidad una vez está escrita se ve que lo que teníamos que decir vale la pena.

¿Hay alguna historia que te haya marcado en especial?

Sí, hay bastantes, y en estos casos he tenido que dejar de escribir mientras la persona estaba hablando para prestarle atención, mirarle a la cara y fijarme en sus ojos mientras escuchaba atentamente lo que me estaba contando. Hay historias muy emotivas, que te hacen reflexionar, como el caso de una persona que decidió dejarlo todo atrás e irse a vivir por su cuenta a una cueva en Granada. Son historias chocantes a las que no puedes dejar de prestar atención.

Este proyecto gira en torno a la importancia de la sonrisa, aunque parece que en el momento de crisis en el que estamos inmersos sea casi imposible. ¿Crees que se puede volver a sonreír?

Si, por supuesto, de hecho es evidente que en el panorama político, con tantas presiones a las que nos someten constantemente y tantas malas noticias hay un punto en el que no puedes dejar de sonreír porque al final hay que saber valorar los buenos momentos. Mientras trabajaba en el proyecto algunas personas me contaban sus historias con naturalidad, estaban contentas y vitales a pesar de lo que habían vivido. Mucha gente sonríe hoy en día a pesar de las adversidades que estén viviendo, yo conozco personalmente algunos casos, y al final lo que importa es estar bien de salud y conseguir superar los problemas.

¿Tienes pensado exponer el proyecto una vez esté acabado?

Sí, mi intención es exponerlo en un futuro y de hecho ya tengo alguna idea que otra, pero por el momento quiera que el proyecto siga creciendo y que se siga sumando más gente.

¿Qué es lo que más te ha sorprendido durante este trabajo?

La reacción de la gente. Es algo muy llamativo cuando ves que una persona que cuenta su historia lo comparte en su propio perfil de las redes sociales y ves que recibe muchos mensajes de ánimo y de apoyo, tanto de amigos y familiares como de personas que no conoce. Es algo muy bonito, y creo que una persona cuando lee algo así, sea de una persona cercana o de un desconocido, es una forma de alegrarte el día y darte ánimos.

¿Qué tiene que hacer la gente que quiera participar en “Common Greatness”?

Simplemente tiene que entrar en la página de Facebook y mandarme un mensaje. A partir de ahí concretamos un día que nos venga bien a los dos, y en un rato, normalmente no más de una hora, ya está todo hecho.