Un futuro incierto

La impostura nacionalistaJuan Vicente Pérez Aras, colaborador de Valencia News. La impostura nacionalista

2017 está dando sus primeros pasos. Tras la vorágine festiva de estos días de asueto, la normalidad vuelve a nuestras biografías. Recobramos el pulso de una actualidad, que para bien o para mal ha seguido derramando ríos de tinta, desgraciadamente manchados de sangre inocente, ante el envite de una sinrazón que sigue espoleada por el populismo y el fundamentalismo más radical. 2017 se inicia en medio de una sensación de incertidumbre global. Occidente se siente vapuleado en sus más firmes convicciones. La cuna de la civilización sigue a la deriva, buscando reencontrarse con esos principios y valores que proyectaron el mayor desarrollo del ser humano, en toda su transversalidad. El buenismo y el relativismo han inoculado su virus en ese espíritu humanista que ha marcado nuestra historia. Y seguimos rehenes del falso progresismo y de esa supuesta superioridad moral de aquellos que cuestionan sin descanso esa fortaleza, ahora debilitada.

Una debilidad que es aprovechada por esos elementos distorsionadores que ponen en peligro nuestro sistema de convivencia, no solo a nivel local, sino lo más importante y trascendente, a nivel global. A colación vendría ahora esa lectura obligada y de plena actualidad, ese Tratado kantiano que nos habla Sobre la paz perpetua. Un ensayo que nos propone ese tratado de paz que deberían concertar los estados entre sí, con el fin de garantizar una paz duradera entre ellos. Para ello Kant pone en valor tres cuestiones capitales. La primera, que la Constitución civil de cada Estado debe ser republicana, es decir, que combine la Libertad de los miembros de la sociedad en tanto que hombres, la sumisión al Imperio de la Ley y la Igualdad de los ciudadanos. La segunda, versaría sobre la necesidad de que el derecho de los pueblos se funde en una federación de Estados libres. Y el tercero, la necesidad de que el derecho de ciudadanía mundial deba limitarse a las condiciones de una universal hospitalidad. Una audaz propuesta en busca de esa reconciliación de la moral y la política.

Son muchas las incertidumbres que nos acechan. Nuestras debilidades han quedado al descubierto y representan una seria amenaza ante las fortalezas de aquellos que utilizan la religión como un ariete en su conquista del paraíso. Una búsqueda que persigue romper los frágiles equilibrios de una sociedad que debe redescubrirse a sí misma. Amenazas globales que se han hecho presentes, no solo desde el punto de vista económico, con luces rojas encendidas y advirtiendo que esa falta de estabilidad y seguridad lastran un crecimiento necesario, avocándonos a un estancamiento duradero.

Pero más allá de esa grave problemática económica, las incertidumbres políticas que nos depara este 2017 deben hacernos reflexionar para evitar ese temible efecto mariposa, surgido de la teoría del caos, que describió Edward Norton Lorenz. Incertidumbres que van a marcar la geopolítica de este nuevo año. Las decisiones del nuevo gobierno USA, sus implicaciones en el comercio internacional y su planteamiento en la defensa global. La evolución del Brexit en los próximos meses y los desenlaces electorales de Francia, Alemania y Holanda de manera más directa, van a marcar el paso a todos. Sin excepción.

Por eso es más necesario que nunca reafirmarse en los principios y valores que han determinado las verdaderas fortalezas de las sociedades avanzadas, en su constante búsqueda del verdadero cosmopolitismo kantiano. No dejemos que los riesgos minen nuestro ánimo. Es demasiado lo que está en juego para permitir poner en peligro esa estabilidad política fundamental para el desarrollo económico y social del individuo, en Libertad. Tenemos por delante 365 oportunidades para la esperanza. Aprovechémoslas.