Rajoy, el antipático

Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. La bandera de IreneEnrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. La bandera de Irene

Ningún político actual resulta tan odiado como Mariano Rajoy y, sin embargo, continúa de Presidente.

Para sus fans —que los tiene, aunque cada vez menos—, la suya es una demostración de fortaleza y de perseverancia. Pero, ¿se puede gobernar un país con más enemigos que simpatizantes de su causa?

El último ejemplo de esa creciente desafección lo acabamos de ver en el proceso  judicial sobre la presunta financiación irregular de su partido político. Rajoy iba simplemente como testigo, pero fue tratado por los abogados, los periodistas y la opinión pública como el más vil de los acusados. La oposición bicéfala, encabezada por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, ha pedido su comparecencia política y hasta su destitución presidencial.

¿Se puede seguir gobernando, insisto, en esas condiciones? Las dificultades no dejan de crecer porque los logros económicos de su Gobierno —que los hay—resultan cada vez más ensombrecidos por esa animosidad contra su persona y contra la reiteración de casos de corrupción del Partido Popular.

Todos conocemos a ciudadanos, votantes del PP de toda la vida, que han dicho ¡basta! y que en las próximas elecciones se abstendrán, muy probablemente, o votarán a otra formación política, en algún caso.

Lo más grave es que resulta el peor momento para esta dicotomía. Ante el avanzado e imparable intento de destruir España —no otra cosa es la pretendida desconexión catalana—, es más necesario que nunca un Gobierno fuerte, con un presidente respetado, y que las fuerzas democráticas remen a una para salvar del naufragio al país de todos.

Con un presidente odiado, una política antipática y una oposición egoísta, la partida, en cambio, parece perdida de antemano.