Poder Valenciano: B. de Valencia (Caixa), CAM (Sabadell) y AVL

En Cataluña y Madrid suelen carcajearse mucho cuando los valencianos entramos en estas luchas tan pintorescas alrededor de la lengua, la bandera o la denominación. Se ríen porque mientras se agitan estos sentimientos el Banco de Valencia es de la Caixa, la CAM del Banco Sabadell, Bancaja de Caja Madrid y el Valencia CF de un chino o de un inversor atrevido.

Imaginen que cara ponen por ahí fuera cuando estalla el desficaci de la AVL. “¡Ya están estos valencianos con sus líos…!” habrá dicho más de uno. “¡Pero si no son capaces de defender sus cajas, su equipo de fútbol ni sus empresas, para qué se meten ahora con estos conflictos. Ganas de empreñar!” Eso es lo que seguro opinan por ahí. ¿Y es así?

Es así. Perdemos una gran cantidad de tiempo en refirmarnos mientras por entre los dedos se nos escapa lo más sustancial. Hay una responsabilidad colectiva en todo esto. No solo es política, que la es. Es una cuestión de ADN, de pueblo muy pendiente de cuitas internas, sin más proyección que la de sobrevivir a la crisis de este momento. No es de ahora. Ya ocurrió en Almansa.

Así ha pasado históricamente con la lengua, la bandera, la denominación (el PSOE todavía se llama Pais Valenciano y quiere gobernar la Comunidad Valenciana), mientras empresas, recursos financieros y decisiones estratégicas se marchan sin que nadie mueva un dedo ni un euro por valencianizarlas. ¿Cuánta gente está dispuesta a poner dinero para valencianizar el Valencia CF?

En este marco esta semana se han agudizado las contradicciones de la AVL. Los académicos serán muy sabios y muy científicos, pero no pueden ser ajenos al sentir de una parte de la población valenciana. ¿Y cómo es posible que la consellera Catalá no detectara con tiempo el lío que se le venía encima? Porque ahora ya pueden hacer política en el PP, que el marrón se lo comerá Alberto Fabra. ¿Despiste de Catalá u olvido estratégico?

Con la que le cae encima el PPCV no tiene más remedio que envolverse con la bandera y la lengua para frenar la sedición por la derecha, que esta si que es peligrosa y no los alardes de Vox, Ciudadanos o UPyD. Defendiendo el valenciano a ultranza contra la AVL aguanta el voto en Valencia capital y algo de la provincia. Pero genera un problema artificial en Castellón y Alicante, donde el tema ni se lo plantean. Un lío gratis total.

Pero estalla un conflicto innecesario que vuelve a apartar el foco de dónde debe estar. A sabiendas de eso el director general de La Caixa, Isidro Fainé, se permite el lujo de despreciar a los empresarios valencianos diciendo: “Si quieren un crédito que vengan a pedirlo” ¿Utilizará el mismo lenguaje para hablar a los clientes de Manresa? Jamás. Eso y otros desprecios los hacen aquí porque somos unos blanditos. Nosotros estamos al lío ese de la AVL y Fainé a sacarnos el dinero.

O el Sabadell con la CAM. Los clientes de la entidad financiera en Alicante se quejan del trato despectivo que reciben por parte de los que han llegado desplazados a controlar la caja alicantina. Solo falta que les digan torpes cada vez que una PYME va a negociar una línea de descuento. Pero estamos encantados pendientes de los colores.

La Caixa y el Sabadell se han apoderado del sistema financiero valenciano por incapacidad de la sociedad civil y política de defender lo propio. Si eso pasa con los dineros, qué no va a pasar con las banderas. Pues lo que está pasando. Que el tripartito que aspira a gobernar se llama País Valenciano, que la AVL juega a la contra del gobierno elegido o que la venta del Valencia CF parece un zoco donde se regatea a la baja porque no hay compradores.

Se nos llena la boca de poder político y ahí anda el presidente Fabra enarbolando una bandera por una financiación autonómica digna. Hasta hay grupos de presión que dicen estas por la faena. ¿Cuántos valencianos están dispuestos a salir a la calle en defensa de este derecho? ¿Cuántos a poner dinero para hacer una campaña en toda España para explicar nuestro agravio comparativo? Nadie. Estamos persiguiendo a los de la AVL, que son unos catalanistas.

Jesús Montesinos
@jmontesinos