No es no, señores de Compromís

La impostura nacionalistaJuan Vicente Pérez Aras, colaborador de Valencia News. La impostura nacionalista

Bajo el título de “radicalmente valencianos” un buen amigo de esta fuerza política venía a justificarme, por si hubiera que justificar esa acepción, su posición en defensa de los intereses de esta tierra. Una evidencia de quien tiene que justificarse constantemente, porque algo tiene que ocultar al común de los mortales. Y así asistimos una y otra vez a la escenificación de esa supuesta radicalidad por lo propio, que es lo de todos. Una teatralización en las formas, con los mantras de siempre, en la línea de la “nueva” política. Una puesta en escena que pone en valor las propias carencias de un discurso que por mor de victimista, entra ya en el templo de los desatinos. Y todo ello, aderezado con el recurrente y siempre a mano tema de la corrupción. No se puede ser apóstol de la catástrofe y profeta de la regeneración a la vez.

Puedo entender la estrategia por liderar un espacio ideológico, más fragmentado en los últimos tiempos, y especialmente por la debilidad de la socialdemocracia en toda Europa. Las nuevas oleadas del nacionalismo de izquierdas valenciano, para nada identificadas con la coherencia política e intelectual del Bloc, han encontrado en el marchamo populista, el principal aliado en su estrategia política. Y no les ha ido tan mal. Más de trescientos mil votos desde las Generales de 2011. Una subida considerable que les ha llevado a ser la segunda fuerza política en esta tierra de provisión. Una fuerza electoral que les ha llevado a dirigir el timón del Titanic en esa travesía del Botánic. Una travesía donde la ideología domina la escena política y condiciona la acción y gestión de un Consell paralizado por las luchas internas de este pacto de izquierdas.

Pero la cara oculta de esa estrategia, tan bien edulcorada por la Sra Vicepresidenta y su efectiva acción mediática, nos retrotrae a las más oscuras estrategias políticas del totalitarismo ideológico. Su seny pancatalanista, su adicción y dependencia de todo aquello que provenga de la otra orilla del Sènia, les delata una y otra vez. No se puede ir contra nuestra historia, nuestras tradiciones y cultura y a la vez definirse como radicalmente valencianos. No se puede estar constantemente poniendo palos a las ruedas de esta tierra, ya no solo desde la oposición, cuando habitaban en ella, sino también ahora con sus responsabilidades de gobierno en el Consell.

Una formación que vive en las tinieblas de la intransigencia y del rencor hacia el Partido Popular, dando lecciones de moralidad y ética pública, situándose por encima del bien y del mal, erigiéndose en juez y parte, dictando sentencias públicas contra todo y todos los del Partido Popular. No pueden erigirse en la veu de tot un poble, sencillamente y muy a su pesar, porque ese pueblo viene apoyando mayoritariamente, aún en los tiempos de mayor dificultad por nuestros propios errores, al Partido Popular. Y eso les supera.

Mientras sus aliados naturales, Esquerra Republicana de Catalunya, siguen en sus trece apostando por su proceso secesionista, aquí sus adláteres van sembrando sin prisa, pero sin pausa, una semilla, principalmente en la educación, para ir preparando el terreno y asegurarse el adoctrinamiento político desde las aulas. Como ha pasado en la comunidad vecina, tras años de inmersión y generaciones perfectamente educadas para ello. Y aquí estamos asistiendo a la misma estrategia, porque están mimetizados, beben de las mismas fuentes y sus objetivos son los mismos. La ruptura y el establecimiento del pensamiento único, el de ellos. Eso sí, en nombre de la Democracia, del Pueblo, de la Gente. La de ellos, claro.

No es no, señores de Compromís. No a la intransigencia. No a la imposición. No al victimismo. No a la constante impostura en nombre de “su” propio relato. No al rodillo pancatalanista. No al pensamiento único, porque vivimos en un espacio de libertad y pluralismo. Un sistema, al que en el fondo desprecian, pero es el que les ha proporcionado la oportunidad de defender su proyecto político. Como a todos.