Los otros corruptos

Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. ¿Para qué sirve el feminismo?Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. ¿Para qué sirve el feminismo?

Un grupo de exparlamentarios autonómicos se dedica, gratia et amore, a explicar en los colegios el funcionamiento de nuestras instituciones públicas. En sus charlas, los exdiputados comprueban cómo los alumnos creen que todos los representantes políticos son unos corruptos de tomo y lomo que se llevan crudo el dinero de los sufridos ciudadanos.

Me cuentan que uno de los visitantes preguntó a los escolares si en alguna de sus casas se habían hecho arreglos sin pagar el IVA y la mayoría dijo que sí. El exparlamentario, entonces, les explicó que eso era robar a los contribuyentes y que, en cambio, sólo el uno o el dos por ciento de los 40.000 políticos españoles —contando desde jefes de servicio y ediles de pequeños pueblos hasta ministros— habría defraudado a las arcas públicas.

Les expuso, asimismo, que la corrupción también consistía en copiar en los exámenes, en enchufar a amigos y parientes en vez de que consiguiesen su puesto de trabajo los más cualificados, en blindar las oposiciones a las cátedras universitarias, en engañar en el pago de impuestos, en conseguir subvenciones, becas o subsidios de paro sin estar en condiciones de merecerlos, en el nepotismo en la contratación hospitalaria, etcétera, etcétera.

Lo peor, incluso, es que no se trata de una situación exclusiva de nuestro país. En mis últimos viajes, me he encontrado con que no me aceptaban tarjetas de crédito en establecimientos de Marruecos o Grecia a fin de que no quedase constancia fiscal de las transacciones. Pero lo mismo me acaba de suceder en Berlín, que ya tiene su coña.

Es decir, que bastantes de nuestros políticos serán corruptos, pero la corrupción está mucho más generalizada de lo que nosotros nos empeñamos en creer.