Inutilidad de lo obvio

Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. Viejo de 58, madre de 64Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News. Viejo de 58, madre de 64

Vuelve la recurrente cantinela de manifestaciones varias: “Por una educación gratuita y de calidad”, “por una sanidad para todos”, “no más recortes”, …

Me parece magnífico, ya que coincido con todas esas reivindicaciones. Y bastantes más. Yo, y cualquiera. ¿O es que hay alguien que no desee que la educación sea de calidad? ¿O que prefiera que le excluyan de la sanidad pública? ¿O que le recorten todo tipo de prestaciones?

Lo que no entiendo es por qué se proclama lo obvio, es decir, aquello en lo que todo el mundo está de acuerdo. Lo lógico sería exteriorizar qué métodos se proponen para conseguir dicha obviedad: ¿incrementaríamos, por ejemplo, la presión fiscal para evitar así los recortes?, ¿aumentaríamos las partidas en educación a cambio de traer a de vuelta a casa a nuestros soldados en misiones de la ONU?, ¿tendríamos más personal sanitario a costa de eliminar las televisiones públicas?

Esas, u otras muy distintas, podrían ser las opciones a barajar. Decir solamente, en cambio, lo que pretendemos, sin explicar cómo conseguirlo, es una inutilidad cuando no un simple fraude.

Puestos a pedir, desearíamos también que las autopistas fueran gratis, que todas las construcciones fueran antisísmicas, que las playas tuvieran socorristas las veinticuatro horas…

Lo que sucede es que a ningún partido, sindicato u organización social le gusta plantear alternativas que supongan tener que elegir, evidenciar su coste o suponer el mínimo sacrificio, ¿Se imagina alguien una manifestación exigiendo la subida de impuestos, el cierre de estaciones inútiles o la concentración de centros docentes?

Para todos resulta mucho más fácil repetir lo obvio como una salmodia que meterse en mayores berenjenales.