El peor argumento

Enrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News.Aislados en la multitudEnrique Arias Vega. Colaborador de Valencia News.Aislados en la multitud

La última sesión del Parlament de Catalunya habría hecho las delicias de Groucho Marx y su troupe, como simbiosis perfecta del surrealismo cómico y la astracanada política.

Aparte de burradas de mayor enjundia, también las hay menores, como el argumento legalista de un diputado del PP de que “la Constitución fue aprobada por el 91% de los catalanes”, explicación que no es válida ya que muchos de aquellos electores de 1978 están muertos y la mayoría de los catalanes de ahora ni siquiera habían nacido entonces.

Ese es el problema de acudir al pasado para justificar el presente: que no sirve. También hace siglo y medio casi todos los documentos públicos del Principado eran en castellano y ahora, en cambio, no. ¿Y qué?

Se trata de la misma falacia con la que los separatistas intentan justificar la destrucción de España, remontándose a un pasado remoto y, en su caso, además inexistente, al menos desde la época romana.

Lo importante no es, pues, el pasado, sino un presente que ha evolucionado y nos ha llevado a una situación que no coincide necesariamente con los intereses concretos de nadie y que en su complejidad debería ser el mejor argumento de los defensores de España y de su legalidad.

Esa realidad indica que una eventual independencia de Cataluña llevaría al empobrecimiento inmediato de sus ciudadanos entre un 15 y un 25%, a una inseguridad jurídica, crecimiento de las tensiones sociales y a su propagación sísmica por Europa. Lo indeseable.

Hasta el Barça dejaría de ser aceptado por las mejores Ligas y, como mucho, podría jugar en la de Suiza o en la de Moldavia.

Como ven, ése sí que es un argumento esclarecedor y no apelaciones a un pasado que ya no existe.