El continuo debate de la postmodernidad

Juan Vicente Pérez Aras, colaborador de Valencia News. La nueva arcadia socialistaJuan Vicente Pérez Aras, colaborador de Valencia News. La nueva arcadia socialista

Mientras los nostálgicos esperamos la nueva entrega de Ridley Scott, ahora como productor ejecutivo de Blade Runner 2049, el mundo sigue avanzando por esos escenarios que la postmodernidad erigió como tótems de la decadencia de la modernidad, en esa mítica primera parte que marcó un hito en el cine de los ochenta. Una realidad construida, una imagen que viene a cuestionar la realidad misma. Se construyen realidades paralelas que desvirtúan el día a día de una ciudadanía inmersa en una vorágine mediática que busca romper los anclajes de nuestra convivencia.

Las nuevas élites políticas surgidas al albur de la crisis económica e institucional de estos años, van perdiendo fuelle en el sexto aniversario de su nacimiento. Un escenario apocalíptico, perfectamente diseñado desde los laboratorios sociales para desarrollar toda una estrategia basada en la posverdad, en una continua apelación a las emociones. Un asalto en toda regla a una civilización que hizo de la razón, la guía conceptual para superar la barbarie. Luces de la Ilustración que vinieron a iluminar un mundo de tinieblas. Una lucha constante del ser humano por superar las trincheras de la sinrazón, por defender los valores y principios que nos han permitido avanzar como sociedad.

Pero la realidad nos supera. La “nueva” política ha conseguido instaurar el régimen de la posverdad. Un régimen donde algo que aparente ser verdad es más importante que la propia verdad. Los titulares fáciles, la falta de argumentación, la acusación constante, la crispación de la convivencia, el grito por encima del diálogo pausado y sereno, todo un ecosistema de agitación de la realpolitk, para apuntalar el nuevo régimen. El del pensamiento único.

La izquierda reaccionaria y radical, amparada por el más rancio populismo busca recuperar el tiempo perdido desde la Tercera Internacional. El viejo comunismo está desempolvando sus viejos manuales tras décadas de presencia residual. El nuevo lenguaje de la política, espoleado por el populismo asambleario ha hecho germinar esa semilla ideológica perenne en el tiempo. Y ahí ellos son maestros. El dominio del metalenguaje les ha permitido superar la espiral de silencio y controlar las emociones de una sociedad adocenada, desestructurada cultural e ideológicamente. Una sociedad que en ese hábitat es presa fácil del nuevo depredador social, el populismo.

Asistimos día a día a ese asalto continuo a la razón. No pueden bajar la presión. No pueden permitir que la sociedad, que el individuo piense por sí mismo. Ellos te marcan la pauta, el argumento que te evita racionalizar, reflexionar, razonar. Una radicalidad ideológica que busca anular al individuo en beneficio de la masa. Una masa que luego es anulada por el propio aparato dirigente, por el nuevo mesianismo que anula cualquier atisbo de oposición.

El declive estrepitoso de la socialdemocracia en toda Europa les ha dado la razón. El triunfo de la manipulación y la propaganda. Un nuevo Komintern que reabre esa lucha surgida en la II Internacional y que está cobrando un peaje histórico en este nuevo escenario de la postmodernidad. Un escenario que pone de manifiesto el propio fracaso de una sociedad, que debe sacudirse este nuevo yugo social, y recobrar su verdadero protagonismo.