La primera victoria del conseller Marzà

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El pacto con sindicatos para fijar una fecha de inicio de curso podría considerarse la primera victoria del conseller Vicent Marzà. Y no está mal para un recién llegado que además tuvo que soportar la polémica entre socios de gobierno para el nombramiento de este puesto (recordemos que sonó con mucha fuerza el nombre de Gràcia Jiménez). El problema de la fecha del inicio de curso ya venía del año pasado y sindicatos y padres se habían mostrado contrarios a la propuesta de la exconsellera María José Català. Esperemos que este buen arranque le sirva para tomar fuerzas ante los retos de su departamento que no son pocos. Siendo su cartera muy amplia -recordemos: educación, cultura, deporte e investigación, ítem este último que todavía no aparece en la web- uno de los temas que seguro llenará más páginas en prensa será la lengua valenciana.

Conviene tener en cuenta que Marzà viene del sindicato STEPV (mayoritario en la enseñanza valenciana) y de Escola valenciana. El trabajo por el uso y la normalización del valenciano en la enseñanza de esta entidad contrasta con el punto de vista de sus dirigentes; la mayoría de ellos “fusterianos”, es decir, encabotats en la profusión del nombre de catalán para la lengua de los valencianos y con un modelo de lengua válido para los ciudadanos de Cataluña, pero deficitario para los valencianos. La entidad -creada a mediados de los 80- se caracteriza por una magnífica relación con diversas instituciones catalanas -de las que percibe importantes subvenciones incluyendo del propio gobierno catalán- y por los constantes viajes a Cataluña para reunirse con el director de la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals, el valenciano de Sollana Brauli Duart i Llinares, para poner a su disposición los medios de este ente tanto en Valencia como en Cataluña para una mayor difusión incluso de los actos más intrascendentes de Escola valenciana. Desgraciadamente algunos, siguen mintiendo al norte del Sénia sobre la realidad valenciana. Uno de los programas de la asociación presidida por Vicent Moreno es “Cinema en valencià”; se trata de acercar el cine supuestamente en valenciano a los centros escolares, pero ni en la forma, ni el fondo el programa cumple su objetivo. Las copias que proyectan son directamente las que se doblan en Cataluña para escolares catalanes y por tanto, absolutamente inasumibles para nuestros estudiantes. Sin entrar en más polémicas y por hacer una paralelismo aun con muchas aristas, conviene recordar que las copias de cine infantil en castellano están dobladas en España, ni en Argentina, ni en Perú, ni en México y en los países de habla castellana de América, hay un estándar pactado en el que todos los hablantes se sienten más o menos cómodos.

Siendo estructuralmente débil por el poco apoyo institucional recibido, la industria audiovisual valenciana, tocada ahora de muerte por el cierre de RTVV, haría bien el conseller Marzá en fomentarla haciendo que las películas internacionales se doblaran en valenciano por empresas valencianas, y no, como si de una aguja hipodérmica se tratara, “inoculando” un modelo ajeno al habla viva del valenciano del siglo XXI. De modelo pactado para las dos comunidades ni hablamos, pues, desgraciadamente, aunque hay valencianos dispuestos que nuestros niños “consuman” cine en catalán, la sociedad catalana se ha mostrado reiteradamente contraria a que así sea. Recordemos por ejemplo, el caso de la editora de Harry Potter que se vio obligada a hacer ediciones diferentes en Valencia y en Cataluña ante el rechazo del público de la copia que venía de Barcelona. Fomente la industria audiovisual valenciana, conseller Marzà, no habrá brechas sociales cuando menos falta nos hace a los valencianos y consiga más victorias defendiendo el artículo sexto de nuestro Estatuto que consagra la valenciana como la lengua propia de los valencianos que se las aplaudiremos con gusto.