Cuán larga se nos va a hacer la campaña electoral de las generales

A más de tres meses para el inicio de la campaña electoral de las generales ya se empieza a adivinar cuál va a ser la dinámica: por una parte los unos (PP) rastrearán las redes sociales para descubrir las vergüenzas democráticas de los otros, blandirán encuestas favorables con más cocina que un programa de “Master Chef” y recibirán regalos del consejo de ministros para el argumentario de fin de semana; los otros (PSPV-PSOE, Compromís y Podemos) abrirán todos los cajones posibles para tratar de poner en marcha el ventilador de la corrupción.

Seguro que los respectivos estribillos se nos van a hacer más pesados que una canción del verano del mítico Georgie Dann. Pero ambos deberían ir con ojo. Porque a los primeros lo de las redes sociales se les puede volver en contra: ¿recuerdan aquellos saludos a la romana de miembros del PP?, pues eso. Por lo que respecta a la ciencia demoscópica, no es que dudemos de ella, pero la manera en formular una pregunta o sesgar la encuesta decidiendo qué preguntar o qué no, puede cambiar totalmente su resultado; en cualquier caso, esta clase de armas pueden servir para dar moral a su alicaída tropa, pero también pueden ser un acicate para los contrarios. Respecto a las medidas de las que informe Soraya Saénz de Santamaría, deben mejor estar estudiadas, y no como la del viernes pasado respecto de la supuesta bajada del recibo de la luz, que tenía las patitas tan cortas, que a eso de las cinco de la tarde todos se habían dado cuenta de la “milonga”.

Los otros -y no insinuamos nada por remedar el título de aquella película de Alejandro Amenabar-, deberían asumir que su acción de gobierno no puede basarse solo en la filtración interesada o la denuncia en los juzgados. Sus electores les votaron para mucho más, y la sociedad no les perdonaría mucho menos. Se supone que se presentaban a las elecciones para enmendar las políticas de los primeros, así que la ciudadanía, con un porcentaje de voto prestado como el que obtuvieron, espera que se dejen de declaraciones de intenciones y se pongan urgente con los problemas para los que se suponía tenían solución.

Por el bien de nuestra salud y sobre todo porque ya nos toca a todos dejar de padecer un poquito, esperemos que ambos abandonen pronto el cansino soniquete y nos ofrezcan algo más. En caso contrario, de aquí, y con verano por el medio, la campaña electoral de las generales de noviembre-diciembre se nos va a hacer tan larga…