La inteligencia artificial comienza a sustituir a los administrativos

La inteligencia artificial comienza a sustituir a los administrativosLa inteligencia artificial comienza a sustituir a los administrativos

Con los automóviles conduciendo solos por las autopistas de Occidente y algunos robots procediendo a trabajos mecánicos dignos de la cadena de montaje Ford, el siguiente paso para la sustitución de trabajadores humanos por máquinas ha empezado a perfeccionarse en Japón. La empresa de seguros Fukoku Mutual Life Insurance ha anunciado que durante el mes de enero prescindirá de 34 administrativos para que sus tareas sean desarrolladas por IBM Watson Explorer, un proyecto basado en la inteligencia artificial.

El programa de IBM escaneará los registros hospitalarios y otros documentos para determinar los pagos del seguro, las facturas por lesiones, los historiales médicos de los pacientes y los procedimientos administrados, según un comunicado de la empresa nipona. La idea es que la automatización de los procesos de investigación y recopilación de datos ayudará a que los trabajadores humanos restantes puedan concentrarse en un pago final más rápido y mejorar la productividad un 30%, según la compañía.

No obstante, al fondo aparece la rentabilidad económica. La empresa de seguros gastó 200 millones de yenes (1,63 millones de euros) en instalar el sistema de inteligencia artificial y necesitará 122.000 euros para el mantenimiento, según el diario japonés The Mainichi. Como resultado, se ahorrará aproximadamente un millón de euros al año, con lo que la inversión habrá equilibrado los gastos antes de que termine 2018.

En la prensa dedicada a la tecnología también se había comentado la posibilidad. Según Harvard Business Review, la mayor parte de las tareas en las empresas podrían ser desarrolladas por máquinas o programas porque están «compuestos por un trabajo por puede ser codificado con un patrón de pasos y las decisiones pueden ser tomadas con una base de datos clara». En el texto firmado por los expertos Julia Kirby y Thomas H. Davenport, sentenciaban: «Casi todos los empleos tienen elementos importantes que -para un futuro previsible- no serán podrán ser controlados por los ordenadores. Y sin embargo, tenemos que admitir que algunos de esos trabajos con algún tipo de conocimiento simplemente sucumbirán al ascenso de los robots».