Esto va para largo

Peter Lim

Si en semanas anteriores hemos hablado de los candidatos o de los intereses ocultos que hay detrás de cada uno de los contendientes, hoy nos acercamos al final del serial. Afortunadamente para nuestra salud mental, no hablamos del Balón de Oro, que ha perdido el brillo de tanto manoseo en los últimos meses. Desafortunadamente, lo hacemos del Valencia y de su venta, un proceso que encara las horas finales de su primer episodio.

Las dos de la tarde del miércoles 15 de enero de 2014 no marcarán el fin de trayecto para el ‘culebrón’ más importante de un club con casi 95 años de historia a sus espaldas. Supondrán tan sólo el momento en que baje el telón del primer acto y se enciendan las luces para que los espectadores puedan estirar las piernas, echarse un pitillo y coger carrerilla para la ‘tour de force’ que se viene a continuación. Días frenéticos, repletos de secretos, medias verdades, mentiras descaradas y muchísima (des)información, algo propio de cualquier proceso de este calibre. Admitámoslo: un club centenario no se vende todos los días.

Se avecinan los últimos estertores de la estrategia pública de Peter Lim, que busca con su aparición en carne y hueso dotar de cara y rostro a un proyecto, al que se aferra Amadeo Salvo y la actual cúpula directiva, de continuismo en la entidad. No alcanzo a comprender por qué, si club y Fundación están de acuerdo en que la propuesta del magnate singapurense es la más atractiva, Bankia y KPMG no han entregado aún las llaves del piso, como se diría coloquialmente. Y no me trago lo de que hay que escuchar más ofertas. Si tu tienes un coche destartalado, al que le hace falta una buena mano de chapa y pintura, y llega un tío y te ofrece sesenta mil euros por él, tu no le pides que espere unos días a ver si alguien ofrece sesenta mil cien. Tu coges el dinero y a volar.

No creo en las casualidades. Que Peter Lim aparezca en Madrid a pocas horas de que KPMG toque campana y cierre el plazo de recepción de ofertas, que diga dos días antes -en un movimiento ‘roigista’ que me hace preguntarme si el magnate tiene antepasados valencianos- que 40 ‘kilos’ para reforzar el equipo en enero le parecen poco y que invertirá 50… Es su estrategia, y hay que respetarla. Como también hay que respetar que los otros grupos interesados –TPG y el fondo árabe que ha cobrado una inusitada relevancia en los últimos días- hayan optado por el ‘silenzio stampa’. No me atrevería a juzgar sus elecciones en materia de comunicación. Después de todo, yo nunca he comprado un club de fútbol más allá de la Playstation.

Pasará el día 15 y la guerra de guerrillas entre presuntos vencedores e hipotéticos vencidos seguirá. Bankia escogerá a uno de los ‘finalistas’, pero la transición no será sencilla. El traspaso de poderes no se realizará con la claridad y transparencia que cualquiera desearía, porque siempre ocurre lo mismo en estos casos. Centenares de asuntos de vital importancia se irán quedando en la cuneta, a no ser que alguien -como ha ocurrido con la Due Diligence– desempolve los archivos y abra cajones que no han sido abiertos. Habrá lío, ilusión, esperanza, cabreo, altas, bajas, dinero, miseria y sentimiento. Siempre con un club de fútbol de fondo. Siempre con el deporte de fondo. Ese que nos recuerda que el Valencia juega en el Calderón este martes, y que tiene que obrar una ‘machada’ para pasar a la siguiente ronda de Copa. ¿Alguien ha pensado en eso?

 

Paco Polit (@pacopolit)

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