Peñíscola solicita que los tesoros pontificios sean BIC

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El Ayuntamiento de Peñíscola (Castellón), la Asociación de Amigos del Papa Luna y la Iglesia Parroquial del municipio han solicitado a la Generalitat Valenciana que sean declarados Bien de Interés Cultural (BIC) los “tesoros pontificios” que se conservan en la localidad y que dos Papas tuvieron en sus manos mientras oficiaban misa.

Se trata de la cruz procesional, el cáliz y el relicario que se conservan en la ciudad y que son de principios del siglo XV . Tanto Benedicto XIII durante el Cisma, entre los años 1411 y 1423, como Clemente VIII entre los años 1423 y 1429 los utilizaron durante su estancia en la ciudad.

Las tres joyas de la orfebrería litúrgica son de “la más alta categoría” del patrimonio histórico-artístico valenciano: piezas góticas, con apliques de plata sobredorada, con esmaltes y filigranas, representaciones sagradas y escudos heráldicos pontificios y destacada iconografía.

La Asociación de Amigos del Papa Luna ha entregado al Ayuntamiento de Peñíscola el informe que, con aportaciones inéditas sobre los tres relicarios, ampara y apoya la solicitud que el Ayuntamiento de Peñíscola plantea a la Generalitat Valenciana para declarar BIC a las tres joyas pontificias que custodia el templo parroquial local.
Esta agrupación, la administración local y la iglesia Parroquial, solicitan este reconocimiento de forma conjunta.

La cruz y el cáliz están marcados con el punzón de los talleres de Sant Mateu. El relicario, de origen desconocido, cuenta con influencias francesas, italianas y valencianas en su estilo, por lo que los estudios y la documentación analizada sobre esta joya concluyen en la posibilidad de que su origen fuese la corte de Aviñón, de donde fue trasladado a los talleres de Sant Mateu, en los que se efectuaron los últimos retoques. Es decir, sería reelaborado para Clemente VIII, incorporando su escudo papal.

La Asociación de Amigos del Papa Luna ha realizado a lo largo de los últimos años una recopilación minuciosa de documentación sobre los tres tesoros pontificios y ha elaborado un informe, que está ultimando, en el que se sostiene la procedencia templaría de los pequeños fragmentos de la Vera Cruz o el auténtico Leño de Cristo que se encuentran tanto en la cruz, como en el relicario, reliquias documentadas en inventarios de la Orden del Temple (1310 y 1311) y que se han contrastado con otros, uno papal de 1430 y otro de los herederos de Clemente VIII de 1448.